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SIMO

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“Alguien me dijo que uno no puede imaginar personas, solo juntar personas que uno conoce”

Nombre: Gerardo Simon.
Edad: 31 años.
Oficio: Ilustrador- Diseñador.
* Trabaja hace 3 años en Ciudad Empresarial, Huechuraba.

A partir de una mancha en el papel emanan los personajes y dibujos de Simo. Pinta desde los 3 años de edad. Ha pasado por varias técnicas hasta encontrar la rapidez y fluidez de la acuarela. “La pintura es como la vida: una constante evolución”. En su lugar de trabajo, la Librería Heimdall, tiene todo lo que necesita: materiales y una jefa que lo impulsa en su desarrollo diariamente.

Trayectoria: “Yo empecé con un lápiz mina y goma hasta que alguien un día m regalo un óleo y ahí estuve años pintando marinas” Estudió Diseño Gráfico, y en la Escuela le gustaba mucho el oficio, hasta que en la práctica laboral se decepcionó del trabajo de diseñador. Tiró su computador hace años. Hoy sólo trabaja a mano alzada.

Espíritu: “No hay una hora exacta y un momento especial del día. Hay una especie de llamado en mí que me mueve a pintar. Dibujo desde niño, como un refugio, un amparo de mi soledad, y del medio en el que crecí. No busco la perfección en la ilustración…sino es la mancha la que me guía a una forma determinada”

Lugar: “Yo me saludo con mucha gente acá. Aquí hay muchos espacios en dónde se podrían hacer cosas.  Intervenciones más emocionales, más cercanas a uno” Mira el edificio que tiene en su espalda y se imagina un mural pintado. Algo más de color -dice- en las murallas, en los equipamientos urbanos. Un Museo a Cielo Abierto de pinturas y dibujos.

 

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Simo pinta desde los 3 años. Siempre fue un refugio el dibujo. Pasaba mucho tiempo solo en la niñez, ya que sus amigos de barrio tenían colegio a esa hora en que él ya estaba en casa, y con los papás trabajando: se ponía a tratar de imitar todo lo que veía en la tele, en la calle. Un lápiz a mina y un papel en blanco se convirtieron en su mundo.

Hace 3 años trabaja en Ciudad Empresarial, en la líbrería Heimdall que está en Patio Mayor 961. Cuenta que ahí tiene todo el espacio para poder hacer lo que le gusta. A su disposición papeles, lápices, pinturas. Hace 4 años puso su computador en venta “increíble cómo me quitaba el tiempo para poder dibujar a mano, o escribir a mano” dice.

Sus obras son especiales, mundos de fantasía, rostros en acuarela que según él no son nadie en especial. “Me guía el agua que cae en la hoja, y a partir de una mancha comienzo a pintar con la acuarela hasta que aparece la forma. No busco la perfección de la ilustración”

No sabe con qué estilo trabajara en un año más. Ha pasado por varios, desde marinas en óleos hasta ilustraciones científicas, época en que medía con un hilito las dimensiones exactas de un cráneo. A sus 31 años, habiendo estudiado Diseño Gráfico y trabajado en el área… dice que pinta ‘cuando algo en él se lo pide’. No hay una hora exacta y un momento especial del día. Hay una muy buena suerte de tener una jefa que empatiza con su desarrollo “no creo que a nadie le den tanto tiempo como a mí para hacer lo que quiero. Por ejemplo, abrimos a las diez y cerramos a las seis y media; prácticamente puede tener 2 o 3 horas… en el rato que no pasa nada

Acá hay mucha gente que tiene que acostarse muy tarde y levantarse muy temprano para llegar hasta acá. Contrario a lo que se podría pensar, la mayoría anda a pie y no es fácil salir en las horas puntas. “Yo me saludo con mucha gente. Aquí hay muchos espacios en dónde se podrían hacer cosas.  Intervenciones más emocionales, más cercanas a uno” Mira el edificio que tiene en su espalda y se imagina un mural pintado. Algo más de color -dice- en las murallas, en los equipamientos urbanos. Un Museo a Cielo Abierto de pinturas y dibujos.

Los tamaños de sus obras son del porte del papel que ocupe. Una comunicación emocional con su quehacer lo cautiva, ese que de niño fue refugio y hoy compañero de vida. Cientos de lápices y un mundo que más que su oficio, es su pasión diaria.

gs@heimdall.cl